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Viernes, 13 de mayo de 2011   |  Número 8 Año I
 
En el ecuador de la campaña electoral
 

Pedro Luis Cobiella, presidente del IDIS
Estamos en el ecuador de la campaña electoral para elegir a nuestros representantes a las administraciones autonómicas y locales, y de todos es sabido que, en nuestro país, estamos atravesando una situación especialmente difícil: la alta cifra de desempleados que, según los últimos datos publicados en la encuesta de población activa, se sitúa en los casi cinco millones de personas en el primer trimestre de 2011; una situación económica en la cual el crecimiento de la economía se encuentra estancado pero la inflación sigue subiendo; el fuerte endeudamiento de España que nos obliga a todos, sector público y privado, a financiarnos mucho más caro por la desconfianza que generamos en los mercados de deuda; y las maltrechas arcas de todas las administraciones públicas, que hace que se esté aplicando un fuerte recorte en su plan de inversiones y gastos generales.

Pedro Luis Cobiella es presidente del IDIS.

Durante muchos años en nuestro país, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, no hago distinción entre lo público y lo privado, disfrutando de un Estado del Bienestar que no nos podíamos permitir. Aunque la mayoría de las empresas privadas emprendieron su plan de ajuste en el año 2008 cuando se anticipaba la crisis económica, la lentitud en algunos casos de nuestros gobernantes a la hora de tomar decisiones para afrontar las medidas de ajuste necesarias para nuestra economía, hace que vayamos a tardar mucho más tiempo en salir de esta delicada situación económico-financiera que el resto de países de nuestro entorno, sin considerar Grecia, Irlanda y Portugal que, desde un punto de vista macroeconómico, no las podemos comparar con España.

Hago esta introducción porque los futuros gobernantes regionales y locales resultantes de las urnas tras el 22 de mayo, tienen ante sí la responsabilidad de situarnos en la senda de la recuperación del crecimiento económico, realizando y liderando las reformas necesarias en las distintas administraciones para garantizar la sostenibilidad del sistema a largo plazo. Y un pilar básico del estado del bienestar es la sanidad, siendo la española de las mejores de Europa y del mundo en calidad y prestaciones a sus usuarios.

Durante la campaña electoral se ha debatido sobre la situación actual de la sanidad y de si el sistema actual, tal y como está concebido, es sostenible financieramente a largo plazo, discutiendo incluso aspectos que hasta hace muy poco tiempo no estaban encima de la mesa: el copago sanitario, eliminación del sistema MUFACE, redefinir el catálogo de prestaciones universales y gratuitas, fórmulas de colaboración público-privada para la gestión privada de hospitales públicos, etc. Lo que debemos esperar de nuestros próximos gobernantes regionales y locales es que emprendan de forma consensuada y valiente las reformas necesarias para corregir la abultada cifra de déficit del sistema sanitario español, que algunos cifran en más de 15.000 millones de euros sin contar el déficit no aflorado de algunas comunidades autónomas, y contener el gasto para no generar más deuda.

Desde el IDIS queremos destacar el poco reconocimiento que se está otorgando al esfuerzo económico realizado por el sector sanitario privado español, porque está descargando de presión asistencial a un sistema público muy saturado. Defendemos la complementariedad de la sanidad pública y de la privada para el sostenimiento de los beneficios que actualmente se ofrece a los ciudadanos. Además, apostamos por una rebaja fiscal del quince por ciento para aquellos ciudadanos que contraten un seguro de salud privado porque ahorraría al Estado más de 600 millones de euros, a tenor de los datos obtenidos en un estudio presentado recientemente por el IDIS.

En algunas comunidades autónomas tenemos claros ejemplos de cómo la sanidad privada y la pública pueden colaborar de forma satisfactoria y optimizar todos los recursos disponibles, con el objetivo de brindar a los usuarios del sistema un servicio de calidad, eficiente y a un coste razonable para el estado.

Tal y como se ha puesto de manifiesto recientemente por los expertos, el gasto sanitario público por persona es menor en aquellas comunidades autónomas con mayor penetración de la sanidad privada. Así se desprende de los datos correspondientes al presupuesto sanitario por ciudadano de las comunidades autónomas publicados recientemente. Es el caso de Madrid, Cataluña y Baleares, donde el porcentaje de penetración del seguro privado es superior al 25 por ciento, mientras que en el otro lado de la balanza se sitúan comunidades como Asturias o Extremadura, cuyo presupuesto sanitario público per cápita está entre los más altos y en donde la sanidad privada está poco implantada. Estos datos ponen una vez más de manifiesto que la planificación del sistema sanitario debería contar con la totalidad de los recursos, públicos y privados, aprovechando y potenciando así el esfuerzo de los usuarios del sistema privado que pagan un complemento por su salud.

En el momento actual no se puede realizar una previsión real del gasto en sanidad que demanda cada ciudadano sin tener en cuenta el gasto que se genera a través de la sanidad privada, dado que la aportación de la sanidad privada es cercana al 30 por ciento. El sistema sanitario público es un modelo de referencia por sus condiciones de universalidad y equidad que se apoya de manera fundamental en el copago voluntario que realizan ocho millones de usuarios y que precisa de políticas de eficiencia financiera que eviten gastos innecesarios ya que de lo contrario se podría llegar a la situación de tener que parar servicios e incluso proyectos de hospitales públicos por su difícil sostenimiento económico.

El desarrollo de la medicina en el momento actual, que ha llegado incluso a la personalización de los diagnósticos y tratamientos, hace que no sea posible garantizar todas las prestaciones para todo el mundo si no fuera porque existen ocho millones de usuarios y sus familias que voluntariamente pagan un suplemento y se salen del sistema sanitario público. Favorecer la promoción del seguro privado con iniciativas como la desgravación fiscal contribuiría a descargar económicamente a un sistema sanitario público cuya viabilidad se está cuestionando de forma importante. Y es que esos millones de usuarios no consumen recursos de la sanidad pública, generando una importante disminución en la presión asistencial, en los tiempos de demora y en las listas de espera, lo que se traduce en una descarga financiera para el sistema que los expertos estiman en unos 1.500 euros por persona y año.

El sector sanitario privado representa más del 30 por ciento de la sanidad española, emplea más de 230.000 empleos fijos, buena parte de ellos con una alta cualificación profesional, y supone el 2,5 por ciento del PIB. El IDIS tiene como objetivo ser una representación institucional de la sanidad privada, un órgano de interlocución ante la administración y un referente del sistema sanitario que participa como elemento dinamizador. Deseamos que tras estas elecciones podamos trabajar junto a todas las administraciones, partidos políticos y agentes sociales por un modelo sanitario español óptimo, eficiente y que sea económicamente solvente.
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